Un viaje diferente: testimonio de Polonia.

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Un viaje diferente: testimonio de Polonia.

“Allí estábamos, recorriendo los Guettos y campos de concentración, con un nudo en la garganta a cada paso y lágrimas en los ojos…” recuerda Silvina Finquelstein sobre su viaje a Polonia en el marco de Marcha KH.
En mayo se realizó por primera vez Marcha por la Vida KH, organizado por el grupo de Dor Hemshej de Campaña Unida Judeo Argentina. Treinta jóvenes de todo el país partieron hacia Polonia y luego Israel, donde vivieron una experiencia por demás fuerte y emocionante. Silvina Finquelstein, oriunda de Córdoba, nos cuenta sus emociones y vivencias en Polonia:
UN VIAJE DIFERENTE…
Hace ya varios años me propuse realizar la experiencia de “Marcha por la Vida KH”, un viaje que comienza en Polonia y finaliza en Israel, y este año tuve la oportunidad de hacerlo junto a un grupo de casi 30 jóvenes de Argentina, viaje organizado por CUJA y Keren Hayesod. Antes de partir las preguntas eran muchas y al llegar de regreso fueron más. En nuestras primeras horas en Varsovia nuestra madrija nos dijo: “No busquen entender”…y así fue…a partir de ese momento cada cosa que veíamos o conocíamos era más y más inentendible. Siempre quise estar en esos lugares, a donde pasaron las cosas, sobre lo que tanto leí o películas vi. Y allí estábamos, recorriendo los Guettos y campos de concentración, con un nudo en la garganta a cada paso y lágrimas en los ojos, porque es un viaje diferente, que entiendo no todo el mundo elige o puede enfrentar.
Encontrarnos de frente con las barracas, cámaras de gas y crematorios en Majdanek y Auschwitz/Birkenau no fue nada fácil, menos aun con iel silencio desolador de Treblinka, en donde solo quedaron rocas que recuerdan a las víctimas del Holocausto. Por allí pasaron personas comunes, que sufrieron las mayores atrocidades siendo deshumanizados hasta límites inimaginables. Estando en cada uno de esos lugares era imposible no pensar en sus rostros y en su dolor, eran madres, padres hijos, no eran un número… eran personas, eran nuestros abuelos y bisabuelos, la herencia de nuestra cultura y tradiciones, algo que quisieron hacer desaparecer, pero no pudieron.
El día de la marcha, junto a 10.000 personas de todo el mundo, caminamos sus caminos, pisamos sus pasos y sentimos su dolor, pero no para sentirnos víctimas, sino para recordarlos y para asegurarnos de algo así nunca más suceda. Como miembro de DAIA tengo la oportunidad de entender lo importante que es la transmisión de lo sucedido en la Shoa, como así también seguir luchando en la actualidad en contra de expresiones de antisemitismo y discriminación.
Algo que no voy a olvidar, es que pudimos conversar con algunos sobrevivientes, quienes con una sonrisa se acercaban y nos decían que somos nosotros quienes debemos transmitir lo allí acontecido, que ellos en muy poco tiempo no estarán. Creo que son un ejemplo de fortaleza y grandeza y han dedicado su vida a transmitir lo vivido.
Cuando comencé dije que siempre quise vivir la experiencia de Marcha por la Vida, sin duda un antes y un después en mi vida… aún tengo preguntas sin responder, pero de lo que no tengo dudas es de como pueblo judío somos fuertes, y seguimos adelante con nuestras tradiciones, y así debe ser siempre para honrar la memoria de quienes perdieron la vida en la Shoa y nuestra identidad. Dijo Primo Levi: “No es licito olvidar, no es licito callar. Si nosotros callamos, ¿Quién hablara?”.
Silvina Finquelstein
Para más información sobre Marcha KH 2017 escribir a marchakh@cuja.org.ar

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