Iamim Noraim – Dias de Unidad (y no de Unicidad)

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Iamim Noraim – Dias de Unidad (y no de Unicidad)

Lic. Andy Faur*

Los Iamim Noraim o Aseret Iemei Tshuva, diez días que van de Rosh Hashaná hasta Iom HaKipurim, son el período del año en que la tradición judía nos permite un tiempo de reflexión  e introspección. Es el momento de indagar hacia nuestro interior y a nuestro alrededor, de evaluar y evaluarnos, de pensar más allá de lo cotidiano y rutinario.

El mensaje humanista y universal que nos trasmite la cultura judía en estas fechas, nos presentan una gran oportunidad de hacer un «Tikun Olam» general para meditar y actuar en pos de una comunidad mejor, un Israel mejor y porque no, un mundo mejor.

Los Iamim Noraim son también la ocasión de convocatoria y acercamiento comunitario, de encuentro, de reunión familiar. Fomentan la creación de un ambiente de espiritualidad, de conexión con la cultura y la tradición judías, que ven en estas fechas la finalización de una etapa pasada y el comienzo de una por descubrir. De aquí que el augurio tradicional de estas fechas desea: «Que termine el año con sus desgracias y comience un nuevo año con sus bendiciones…»

Una de las grandes  (y menos conocidas) transformaciones que aportaron la cultura y la religión judías a la humanidad, fue el cambio de paradigma en cuanto al concepto de «santidad». En las religiones antiguas que precedieron a la judía, se santificaban animales, estatuas, elementos de la naturaleza, sitios, etc., el judaísmo estableció un cambio paradigmático completamente revolucionario, comenzó a santificar algo abstracto, incorpóreo, intangible: el tiempo. A partir de su institucionalización, ya lo importante no era el objeto o lugar de adoración, sino la significación e importancia que le daba la nueva cosmovisión espiritual a «tiempos» especiales, sagrados, diferentes. Estos tiempos en el desarrollo histórico de nuestra cultura tomaron las formas de ceremonias, Shabat, Rosh Jodesh, Jaguim…

Estos tiempos especiales de los Iamim Noraim, estan destinados  a que los judíos dejemos de lado (o por lo menos hacer el intento) asuntos y consideraciones personales, rutinarias, egoistas.  Es el tiempo de hacer lugar y darle significación a cuestiones espirituales, comunitarias, nacionales. En estos días quedan de lado las divisiones o conflictos y todos, tanto en Israel como en la Díaspora, somos parte de un único y (utilizando términos actuales) ciberconectado pueblo.

La unión hace la fuerza dice un conocido refrán. Entiendo modestamente, que aquí residen el secreto tanto de la continuidad como de la fortaleza espiritual  judías: en el hecho de saber compartir juntos estos «tiempos especiales», en poder respetarnos los unos a los otros, de ser tolerantes y pluralistas, de reconocer las diferencias entre nosotros como símbolo de unidad nacional y no de unicidad.

Este momento del año que nos hereda la milenaria tradición judía como cierre de una etapa simbólica y el comienzo de una nueva, es una buena oportunidad que tenemos como individuos y como colectivo de tomar conciencia para reflexionar sobre cuestiones de nuestra vida o los problemas de nuestro entorno.

Los Iamim Noraim son una invitación a aprovechar uno de las pocas ocasiones que estamos relativamente libres y desocupados, tanto física como mentalmente, de nuestra ajetreada vida terrenal, para tener un momento de elevación espiritual e instrospección como seres humanos, como judíos y como pueblo.

¡Shana Tova uGmar Jatima Tova!

*Lic. Andy Faur, socíologo, educador y rabino laico-humanista