Dalia Gutman, mujer, humorista, mamá. Huellas de la infancia en un presente de humor.

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Dalia Gutman, mujer, humorista, mamá. Huellas de la infancia en un presente de humor.

 

¿Qué te hace reír?

Soy una persona con el humor que va cambiando constantemente. A veces todo me causa gracia, pero en general me hace reír eso que no me lo esperaba, lo que no me veía venir. Hay gente que para mí es infalible, que siempre me habla, me cuenta algo y me hace reír.

¿Encontrás algo del humor judío en tu estilo?

Creo que laburar en teatro tiene mucho que ver con mi paso por la escuela Scholem Aleijem porque me encantaba hacer las obras de teatro del colegio.  Algo que me marcó mucho es que Max Berliner, que era el director, me ponía en papeles muy protagónicos en la infancia. Me acuerdo que me lo tomaba muy en serio, y lo practicaba todas las noches, me grababa y lo volvía a practicar. Mi papá me ayudaba mucho. Tanto lo repetía que hasta el día de hoy me acuerdo todas las letras que tenía que decir en la primaria, todas las coreografías que tenía que bailar.

Algo de rikudim meto en el show y hago chistes sobre eso porque estudié mucho rikudim.  Tengo muy incorporado en mi estilo las fiestas judías. Tengo mucha infancia judía. Durante los veranos vacacioné en Miramar varias veces y hablo un poco de esas vacaciones en cada espectáculo. Son mis claves de humor judío.

Fui madrijá y veo que los judíos tenemos esa cosa muy organizativa, una capacidad única: somos muy buenas organizando cenas, fiestas, encuentros, pero no tengo mucha comunidad porque terminé esa etapa y me metí en otros ámbitos.

¿Conocés Israel?

Tengo un hermano en Israel, ¡aunque no lo puedan creer! Medio hermano, que tiene como 60 años, es hijo de mi papá. Lo vi muy poco. Fui a Israel por Tapuz como buena adolescente judía con mis amigas del shule, la pase muy bien. Eilat y el mar muerto fueron lo que más me impactó.

Soy súper porteña, y aunque tuve otras oportunidades para volver me siento absolutamente enamorada de la ciudad donde vivo y me siento muy atraída por conocer más la Argentina.

Para que se den una idea les cuento algo que me pasó hace poco (no sé si me va a hacer quedar bien como judía) Fui a un Bar Mitzva y ¿vieron la parte en la que hay que mirar para Jerusalem? yo nunca se para dónde queda Jerusalem. Entonces estaba parada en la punta del templo y me puse a mirar para un lado y alguien me toca el hombro y me dice: “es para el otro lado”. ¡Estaba sola mirando para el lado contrario de todos!

¿Te identificás con la idishe mame?

Yo a la madre judía la tengo bastante asociada con una madre que no soy, pero tengo esta cosa muy de idishe mame, de estar como sufriendo todo el tiempo. El típico chiste de las dos corbatas, que la madre le regala a su hijo 2 corbatas, el hijo se pone una y le dice ¿por qué no te pusiste la otra? De estar generándole culpa a su hijo todo el tiempo.  Ese es el lado malo de la madre judía. Después está la parte buena: que tiene a sus hijos muy presentes todo el tiempo, que los sobreprotege un poco. Como mamá trato de luchar contra eso, de soltar a mis hijos un poco para que vuelen, como quien diría. Pero soy un poco obsesiva de algunas cosas, como por ejemplo que tomen mucha agua, que no sientan frío, que tengan protector solar, que coman fruta. ¡Siento que el mundo va a estallar si no pasa eso!