Hacia un nuevo paradigma en la relación Israel – Diáspora

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Hacia un nuevo paradigma en la relación Israel – Diáspora

*Por Andy Faur

Esta nota intenta ser una especie de introducción básica y general a la temática Israel-Diáspora, para luego poder pensar estos temas en forma más amplia y profunda.

Es común escuchar en diálogos y encuentros comunitarios sobre “la crisis del Sionismo”, la “crisis de la relación entre la Diáspora e Israel”, etc.

Algunos sostienen que la ideología sionista  se acabó, que ya no tiene sentido o que es algo del pasado… pero creo que la mayoría coincidiremos con la afirmación que dice que la etapa del Sionismo Clásico terminó y que el Sionismo de hoy en día tiene nuevas facetas y características distintas a las del pasado. Voy a describir, desde una perspectiva histórica, cuáles creo que son estas etapas, cuáles llegaron a su fin y que nos depara el futuro y así poder definir en que “etapa” del Sionismo nos encontramos, es decir, cuáles son las características que van a definir las relaciones futuras Israel – Diáspora. Como conclusión, voy a postular algunas ideas que entiendo servirán para definir la relación venidera entre las comunidades /organizaciones /individuos judíos del mundo con los del Estado de Israel.

A continuación, me permito hacer una categorización arbitraria y esquemática, pero que nos permitirá entender y encuadrar el debate en forma más ordenada.

Podemos identificar, en forma hipotética, cuatro etapas en la evolución del Sionismo y la relación Israel – Diáspora

Las tres primeras, pertenecen a lo que denominamos la anterior etapa clásica del desarrollo de las relaciones entre Israel y la Diáspora, que en grandes términos, podríamos entender como aquella en que una parte (coyunturalmente más fuerte) ayudaba a la otra (coyunturalmente más débil).

Primera etapa – Década del ’50: Alía y construcción del país. Israel tiene una necesidad urgente de recursos humanos y económicos para establecerse como Estado independiente. La Alía de los distintos países y el apoyo económico de las Diásporas es vital para su supervivencia. Recursos humanos y armamentos son las necesidades básicas del novel Estado, en donde la Diáspora judía (hablando en forma genérica) es su principal apoyo.

Segunda etapa – Décadas del ’60 y ’70: Las duras guerras por las que paso el joven Estado durante este período De los Seis Días en 1967 y Iom Kipur en 1973, hacen necesario el apoyo político y económico de los judíos de las Diáspora, para su desarrollo y estabilidad.

Tercera etapa – Décadas del ’80 y ’90: Israel desarrollada y fuerte sale a ayudar a las comunidades de la Diáspora en peligro o necesidad (por ej. Etiopía, Albania, Siria, ex URSS, etc.). Israel ya es económicamente independiente y políticamente estable y puede ayudar a los judíos o comunidades que necesitan de su asistencia y ayuda.

Estas etapas anteriores son más fáciles de comprender, ya que las variables y relaciones de fuerza estaban más claras y sobreentendidas y no había muchos cuestionamientos sobre cuál era el papel de cada una de las partes.

Cuarta etapa – S. XXI: La relación directa entre comunidades e individuos

Creo que en esta etapa contemporánea, ya no podemos hablar de “Israel” como un todo, como algo homogéneo y representativo, sino de sus partes constitutivas. Y por otro lado no podemos hablar de la “Diáspora” como algo general y global, sino que hay que hablar de los individuos, las organizaciones y las distintas comunidades.

En esta nueva etapa, la de las generaciones jóvenes que no nacieron ni vivieron los traumas de la Shoa o de la dramática creación del Estado judío, Israel y su importancia para los judíos del mundo, ya no están sobreentendidas en la conciencia judía como en el pasado.

Por poner algunos puntos de inflexión que expresan esta situación, propondría la polémica Guerra del Líbano de 1982 (retirada recién en el 2000), la continua política israelí (de todos sus gobiernos) respecto a los asentamientos en los territorios ocupados y el no solucionado conflicto con los palestinos, esto sumado a las últimas operaciones militares realizadas por Israel tanto en la Franja de Gaza como en el Líbano, que producen en grandes sectores de judíos  y en las nuevas generaciones (más liberales, integradas y menos comprometidas ideológicamente) un alejamiento constante y creciente respecto del Estado de Israel. Muchos judíos del mundo sienten hoy, lamentablemente, incomodidad y hasta enojo al ser identificados con el Estado del pueblo judío.

Este alejamiento no sólo afecta a las relaciones Diáspora – Israel, sino que en muchos casos pone en peligro la existencia misma de las comunidades y su continuidad y es por eso que hay que trabajar duro para que Israel y el Sionismo sigan siendo parte significativa de la agenda de estas nuevas generaciones de judíos y de las organizaciones comunitarias.

Tenemos que buscar nuevos paradigmas de entendimiento y una nueva relación de fuerzas entre las partes y entiendo que estas pasan, ya no por una ideología hegemónica o grandes plataformas institucionales, sino por el contacto directo y no mediatizado entre judíos de la Diáspora y de Israel, a partir de intereses comunes y proyectos conjuntos.

Israel es hoy un lugar de renovación, de creatividad, de apertura y de vanguardia. La Diáspora es un lugar de florecimiento, progreso y desarrollo para los judíos. Debemos aprovechar y empoderar estos factores, para darles más lugar a los individuos, instituciones, comunidades y ONG’s que trabajan tanto en Israel como en la Diáspora con objetivos y propuestas comunes, para que puedan acercarse e identificarse mutuamente. Estos acercamientos pueden ser de índole religiosa como de la sociedad civil: organizaciones LGBT, de coexistencia judeo-árabe, de renacimiento judío, visiones religiosas abiertas y pluralistas, feministas, pro paz, DDHH, proyectos de ayuda y asistencia a las capas más desfavorecidas de la sociedad, Tikún Olam, etc.

Debemos ser sensibles, creativos y empáticos para que el hilo que une a la Diáspora con Israel, que en un momento era fuerte y estable y que cada vez se hace más delgado, se fortalezca y se convierta en una gran red global que siga uniendo a los judíos de Israel con los de la Diáspora.

 

*Lic. Andy Faur. Vive en Jerusalém, Israel. Es Sociólogo, educador, conferencista y Rabino laico – humanista.